Lejanías y amores infinitos

sandino

Fue un amor a primera vista. Los primeros años a su lado fueron de alegría infinita, de orgullos sin fronteras, de contados momentos para el olvido. A pesar de mi juventud, su presencia cerca de casa me llenaba todos los vacíos, hacía que no quisiera estar cerca de nadie más, que no le permitiera a mi mente y a mi ser, engañarlo ni en pesadillas. Comenzamos una vida juntos, yo me entregué por completo y él se dejó enamorar vehementemente por mí. La diferencia de edad era evidente: yo tenía 5 años. Pero no me importó, como no reparé en los miles de amantes que lo acosaban. Luego el destino nos puso a prueba, la relación iba barranca abajo y las esperanzas de revivir los días felices se esfumaban cual trago efímero de ron barato. Mi inocencia infantil de entonces no permitía que lo olvidara, que dejara todo atrás y que comenzara un nuevo camino. Mi orgullo incólume me mantuvo siempre en pie, repitiendo una y otra vez que saldríamos de aquel bache. No obstante, ni en aquellos días (años) amargos me aparté de su cobija, era donde me refugiaba para escapar de mis problemas y el lugar donde siempre encontré la redención, a pesar de los regaños de la historia y la repetición invariable de momentos tristísimos.

Un día me alejé sin fecha de regreso. En mi nuevo hogar me encontré con uno de sus parientes, superior en cuanto a belleza, limpieza y madurez. Le agarré cariño de entrada, porque ya conocía a la familia, pero mi corazón aun le pertenecía al de allí, al pobre y demacrado que dejé detrás. Fueron 18 años de desesperanzas y humillaciones, demasiados para intentar mantener viva una ilusión amorosa.

Una buena amiga me recuerda que estoy lejos. Y que me encantaría estar más cerca. Incluso, ahora, que es cuando más falta le hago. Y cuando más lo necesito. No había estado ausente más de una temporada y aun no me perdono no haber estado cuando la apoteosis del regreso a los días felices. Han pasado casi 3 años y aun me martilla la cabeza la euforia de tantos miles a su lado y la soledad de mi pequeña habitación. Me sigue persiguiendo el demonio de la ausencia y el tiempo me va cobrando factura. Hoy, siento la necesidad de su olor y el privilegio de poder acompañarlo, una vez más, al trono o al cadalso.

Mi amor se llama béisbol y viste una capa naranja.

Anuncios

Primera entrada de blog

He decidido hacer este blog para los amantes del béisbol. Sobre todo, para los amantes hispanos. Aquí encontrarán información actualizada del mejor béisbol del mundo y otros temas interesantes al respecto. Sólo llégate y disfrútalo.